Diseño con alma, espacios que cuentan historias

Cada proyecto es una historia contada en tonos, texturas y formas.

Antes de dedicarme al diseño, fui profesora de Derecho.  Durante años, enseñé a pensar con rigor, a estructurar ideas con claridad y a traducir conceptos complejos en lenguaje accesible. Esa etapa me dio una base sólida: el orden, la lógica, la capacidad de análisis… pero también el gusto por el detalle y la comunicación precisa.
 
Con el tiempo, mi vocación se transformó. Descubrí que el espacio también puede argumentarse, que los materiales tienen voz que el diseño es una forma de diálogo. Aprendí a leer los espacios como si fueran mapas emocionales, y a traducir necesidades en atmósferas. Esa experiencia me dio herramientas técnicas, pero también me enseñó a escuchar al cliente, al entorno, a mí misma.
 

Como Interiorista mi enfoque se mueve entre lo minimalista y lo maximalista: me interesa tanto la contención como la expresión, la pausa como el gesto. En cada proyecto busco ese equilibrio único entre lo que se dice y lo que se sugiere, entre lo que se muestra y lo que se oculta. Trabajo de forma integral: diseño, gestiono, documento y acompaño cada proceso con precisión y sensibilidad. Me interesa tanto la estética como la estructura, y creo que un buen diseño empieza por una buena conversación.

En mi trabajo combino lo simbólico y lo práctico. Me gusta integrar elementos que tengan significado (materiales con historia, colores que evoquen, formas que sostengan), y al mismo tiempo, crear ambientes claros que faciliten la vida cotidiana. Cada ficha de cliente, cada plano, cada elección está pensada para conectar lo técnico con lo humano. Diseñar, para mí, es ordenar el mundo desde lo íntimo, y acompañar a otros en ese proceso es un privilegio que asumo con compromiso, creatividad y respeto.

Creo en el trabajo como espacio de cuidado, de claridad y de propósito compartido. Coordino cada proyecto con respeto por las personas que lo hacen posible, fomentando vínculos profesionales donde la creatividad se nutre del compromiso, y la estructura convive con la empatía. Dirigir un equipo, para mí, no es solo organizar tareas: es generar confianza, abrir espacios de diálogo y reconocer el valor de cada aporte. Así como en casa se construye día a día un entorno que nos sostiene, en el trabajo cultivo una red que impulsa, acompaña y transforma.

Creo en el diseño como acto de presencia. Cada espacio que imagino, documento y construyo es una forma de acompañar con belleza, con estructura, con sentido.

Espacios que hablan, ambientes que inspiran

PROYECTOS

Cada proyecto es una historia contada en tonos, texturas y formas.

Verás cómo convertimos ideas en espacios auténticos que conectan con quienes los viven. Explora y déjate inspirar.

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